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viernes, 7 de junio de 2019

EL COMPROMISO DE EDUCAR


Un proyecto único...
Cada familia, como las personas que la componen, es diferente, única e irrepetible. Por tanto, no hay recetas válidas para todas. Cada grupo familiar enfrenta el reto de educar a partir de su propia situación, de sus condiciones de vida, de su historia y de su proyecto.

Las familias tienen costumbres y maneras de ser que han heredado y otras que han elegido conscientemente. Lo que al interior de nuestro grupo está prohibido o está permitido, debe ser adecuado a nuestra forma de vida, pero también a nuestros objetivos y aspiraciones como personas y como padres.
Son los padres quienes enseñan muchos de los elementos que conforman la cultura de cada sociedad, los cuales están presentes en el lenguaje, la forma de organizar la vida cotidiana, los modos de relacionarnos, los ritos con los que celebramos la vida y asumimos la muerte, las formas de trabajar y de producir, incluso las maneras de entender el mundo. Lo que consideramos bello, lo que nos parece útil, lo que creemos valioso. Las familias transmiten, conservan y transforman esta herencia.

De todas estas enseñanzas, quizá la más importante que ofrecemos a nuestros hijos es aquello que consideramos nuestro ideal de persona. Las actitudes, respuestas, conductas, modos de percibir, sentir y actuar que tenemos en alta estima, es decir, todo lo que nos hace mejores personas.

A diferencia de la escuela, los libros o los medios de difusión, que también tienen la función de educar, lo que se adquiere en familia tiene la característica de estar marcado por el afecto. El niño está pendiente de cualquier expresión de amor o rechazo de sus padres. Por eso lo que se aprende en la primera infancia deja una huella profunda. En algunos casos funda principios que nos serán útiles toda la vida, en otros siembra prejuicios o actitudes difíciles de superar.

La familia educa cuando lo planea conscientemente y también cuando no se lo propone. Los niños aprenden de lo que decimos pero, también, de lo que callamos. Y es que la educación más efectiva es la que se da con el ejemplo. Los niños aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos. Los educa observar cómo se tratan su papá y su mamá, qué tareas comparten y cuáles no, cómo plantean y resuelven sus desacuerdos, cómo se relacionan con sus propios padres y hermanos, con sus vecinos, con sus compañeros de trabajo. La forma en que muestran su afecto, expresan sus emociones, defienden sus derechos y asumen sus compromisos.

Educar a nuestros hijos nos compromete de manera integral. Si queremos ser buenos educadores, tenemos que aceptar la invitación que nos hacen nuestros hijos a ser coherentes con los valores que predicamos, a buscar la congruencia entre lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos.

NUNCA ES TARDE

A veces me pregunto cómo sería el mundo si a todos nos criaran en hogares en los que los padres supieran cómo amarnos y apreciarnos, educándonos de la manera correcta.
Me pregunto cómo sería el mundo si tuviéramos toda una generación de niñas y niños criados por padres cariñosos y sensibles.
Personas con conciencia, confianza en sí mismas, suficientemente amables y concentradas en la mejor forma de ayudar a los demás, en lugar de burlarse de la debilidad, mantenerse amargadas o ignorar a los necesitados.
Muchos de nosotros no tuvimos una infancia así, pero lo bueno es que no es demasiado tarde para que ninguno de nosotros "volvamos a criarnos" a nosotros mismos con la ayuda adecuada.
Ahora podemos ser el adulto que no tuvimos a nuestro lado cuando crecíamos. Podemos amarnos, reconocernos y valorarnos.
No somos responsables de las experiencias negativas que hemos tenido de niños. Sin embargo, como adultos, sí somos responsables de decidir qué hacemos con ellas. 
Si has descubierto cosas sobre ti mismo que te gustaría cambiar, tienes una nueva oportunidad en tu condición de padre comprometido.

XXXXXXXXXXXXXX Ejercicio XXXXXXXXXXXXXX
1. Piensa en tu hijo. Obsérvalo, recrea en tu mente cómo se ha ido desarrollando desde que era un bebé. Intenta especificar cómo es hoy, con sus características físicas, temperamento. Analiza su forma de relacionarse con los demás. Reconoce sus cualidades y sus retos, lo que se le facilita y lo que le cuesta trabajo. Descríbelo sin compararlo con nadie. Ahora pregúntate ¿En qué nos parecemos? ¿En qué somos diferentes? ¿Qué heredó de mí? ¿Qué ha aprendido de mí? ¿Cómo se lo enseñé?
2. Sopesa tus metas personales, laborales, sociales y familiares. Asígnales el orden de importancia que tienen para ti. Revisa tus actividades de un día cualquiera (podría ser lo que hiciste ayer). Trata de relacionar cada actividad con tus prioridades. ¿Es proporcional el tiempo que le dedicas a cada actividad a la importancia que tiene para ti? ¿Qué lugar ocupa en tu vida la educación de tus hijos? Cuando estás con ellos, ¿qué comparten?, ¿qué actividades realizan juntos? Uno de los retos más complejos del ser humano, es equilibrar tiempo y prioridades. Si tenemos pocas horas para la convivencia familiar, tratemos de que la calidad de ese encuentro compense su brevedad.


Los padres en general desean ante todo la felicidad de sus hijos, pero si las circunstancias los llevan a la situación de eludir su responsabilidad y descansar en los hijos sus obligaciones, tarde o temprano lo que les parece difícil de enfrentar ahora, será algo cada vez más complejo, más serio y grave que sólo les reportará grandes sufrimientos.

 ¡Qué estés bien!!!

miércoles, 22 de mayo de 2019

METACOGNICIÓN


Aprender más y mejor en menos tiempo 

El aprendizaje nunca se acaba. Continuamente se presentan ante nosotros nuevos retos y habilidades que aprender. Todo el conocimiento está ahí fuera, esperando a que le desafiemos. Es el momento de aprender, pero tenemos la necesidad de hacerlo pronto y bien.
Es como una droga, cuanto más cosas sabemos, más queremos aprender. Conforme vamos adquiriendo experiencia, nuestros métodos de aprendizaje se van optimizando. Pero a veces no es suficiente con un buen método y necesitamos saltarnos algunas reglas, coger algunos atajos.
Vamos a conocer una serie de factores que pueden facilitarnos enormemente el proceso de aprendizaje.
1. Motivación
El aspecto que quizás más ha diferenciado a los grandes atletas, maestros del ajedrez y otras personas sobresalientes en diversos campos del resto de los mortales, es la motivación. Si a una gran motivación le unes muchas horas de dedicación, el resultado está asegurado.
La motivación es la llama que inicia la combustión. Es increíble lo rápido que aprendemos las cosas que realmente nos gustan y motivan.
Si queremos acelerar cualquier tipo de aprendizaje, deberíamos hacerlo en nuestro momento de máxima motivación, o buscar aquellas partes que realmente nos motivan.

2. Equilibrio emocional y memoria de trabajo
El equilibrio emocional constituye la base para conseguir cualquier cosa en la vida, pero para el aprendizaje es fundamental.
Cuando estamos bañados por las emociones, nuestro cerebro no tiene todos los recursos a su disposición. Si nos sentimos enfadados, ansiosos o nerviosos, estaremos gastando recursos muy valiosos que podrían dedicarse al aprendizaje.
Varios estudios han puesto de manifiesto cómo interfieren las emociones fuertes y pensamientos negativos en nuestra capacidad para estudiar o procesar la información.
Un poco de ansiedad, como la que todos hemos tenido alguna vez frente a un examen, puede ser beneficiosa, ya que nos activa el modo alerta. Pero una excesiva ansiedad, puede dar al traste con horas y horas de esfuerzo y llevarnos por ejemplo, a quedarnos en blanco ante un examen.
Es por eso que cuando vamos a un examen sin ningún tipo de presión, porque no nos jugamos nada, rendimos muchísimo mejor. Nuestra mente estará despejada y enfocada a estructurar correctamente lo que estamos respondiendo en ese momento.

3. Para aprender, debemos creer que podemos
La capacidad de aprendizaje está modulada por nuestras propias creencias hacia la inteligencia
Se ha demostrado que si creemos que la inteligencia es una habilidad que puede adquirirse, tomaremos el aprendizaje como un reto y nos resultará mucho más sencillo. Por el contrario, si pensamos en ella como un don que no poseemos, estaremos poniéndonos un límite antes de empezar y nuestro aprendizaje nunca será óptimo.

4. El Timing
El Timing es una palabra que es una pena que no tengamos en castellano, aunque creo que acabaremos por adoptarla… Significa algo así como el tiempo para cada cosa, o cada cosa en su tiempo oportuno para conseguir el mejor efecto.
Del mismo modo que no todas las personas somos creativas a la misma hora, no aprendemos igual en cada parte del día. Todos tenemos el momento en el que nos sentimos plenos de energía y con el foco puesto en lo que hacemos, en el cual el aprendizaje es máximo.
Recientemente pregunté sobre la hora en la que teníamos mayor rendimiento y cuándo era nuestro momento creativo. Los resultados han sido diversos, pero se agrupan fundamentalmente en la mañana y en la noche (quizás por la tarde estemos ocupados en otras cosas).
Da igual que seamos aves diurnas o nocturnas, si de verdad queremos optimizar un aprendizaje, tendremos que hacerlo en timing, aprovechando al máximo nuestro momento creativo.

5. Ley de Pareto: centrándonos en lo esencial
La Ley de Pareto puede aplicarse a muy diversos ámbitos y dice que el 20% del trabajo, ofrece el 80% de los resultados. Aplicándolo a nuestro caso, tendríamos que identificar en qué partes del aprendizaje debemos enfocar ese 20%  y volcar en él  nuestro esfuerzo.

6. Las 3 Herramientas para optimizar el aprendizaje: mapas mentales, lectura ultrarrápida y técnicas de memorización avanzadas.
Nuestro cerebro tiene una forma peculiar de almacenar la información. No se dedica a leer y leer datos y repetir los datos una y otra vez, sino que es más visual. De manera que si somos capaces de adaptar el aprendizaje a como el cerebro lo entiende mejor, estaremos optimizando nuestros recursos y acelerando nuestra forma de aprender.

Los mapas mentales son una excelente forma de presentar los datos a nuestro cerebro, que literalmente se los bebe, por lo visuales y exóticos que son. Además, nos permiten avanzar en el conocimiento de lo general a lo particular, que es la forma que tiene nuestra mente para estructurar la información.

Lectura ultrarrápida: si fuéramos capaces de leer y comprender a una velocidad 5 veces superior a la que lo hacemos actualmente, podríamos registrar la información en la quinta parte del tiempo. Nuestra velocidad de lectura limita mucho la velocidad de nuestro aprendizaje, porque el cerebro tiene capacidad para gestionar mayor flujo de datos del que normalmente le proveemos.

Técnicas de memorización avanzadas: Son inmejorables para digerir la información más difícil, como son los datos sin conexión aparente, fechas, números, etc.
La información compleja es la qué más tiempo nos hace perder a la hora de estudiar para un examen ¿te imaginas memorizarlos sin esfuerzo y encima divertirte en el proceso?  

7. Descanso y sueño
Este es quizás uno de los aspectos que descuidamos más en nuestra vida en general y en el aprendizaje en particular.
Sea cual sea el tipo de aprendizaje que hagamos, la Ley de Parkinson se muestra implacable. Con mucha frecuencia programamos el tiempo que le dedicamos a aprender según el tiempo que tenemos disponible, llenando todo el tiempo hasta el último día. El gran perjudicado de esta situación es siempre nuestro descanso y después pagamos las consecuencias.
Durante el sueño el cerebro defragmenta nuestro disco duro, es decir, se encarga de almacenar y organizar toda la información que hemos adquirido durante el día. Esto implica que si dormimos poco, nuestro aprendizaje no estará bien estructurado cuando nos despertemos y será tiempo no aprovechado.

8. Usando todo el cerebro: El pensamiento lateral
Estamos demasiado acostumbrados a usar el pensamiento vertical o racional. Un aprendizaje es un proceso creativo, así que deberíamos usar nuestro cerebro creativo, el pensamiento lateral.
Se trata de ver las cosas desde distintos ángulos y perspectivas, de manera que encontremos el mejor sitio por donde atacar el aprendizaje.

9. Técnicas PCGR y los objetivos realistas
Soy una firme creyente de la Productividad personal y aunque confieso que lo aplico más bien poco,
también defiendo que los pequeños cambios producen grandes resultados, no es necesario ser un gurú en ORGANIZACIÓN. Bastará con que apliquemos unas sencillas técnicas, para que obtengamos grandes beneficios en nuestra productividad personal y aprendizaje.

10. Filtros, mentores y fuentes de información
Una de las cosas que antes deberíamos aprender en el colegio es a separar el grano de la paja, y saber qué es lo esencial de cada aprendizaje.  Si tras una primera lectura, fuéramos  capaces de identificar las partes más importantes de lo que queremos aprender, tendríamos prácticamente la mitad del camino hecho.
Algo que puede ser muy eficaz, es que  nos rodeemos de mentores que nos faciliten el trabajo. Ellos son expertos y conocen el camino, las dificultades y los atajos. ¿Por qué no pedirles que nos allanen el camino y nos digan cuáles son las partes más importantes de aquello que queremos aprender?
Las fuentes de información son otro aspecto importante. Con la cantidad de información que tenemos a nuestra disposición, resulta fundamental aprender a buscar, organizar y clasificar los datos correctamente. Marcadores, lectores RSS, redes sociales, capturadores de información, gestión de archivos en la nube, etc. Una buena combinación de estos programas puede disparar nuestro aprendizaje. Lectura, audio, vídeo e incluso recuerdos ligados a emociones… Cuantas más fuentes nos proporcionen la información, antes quedará grabada en nuestra memoria y durante más tiempo.

11. Fragmentando problemas: divide y vencerás
Si queremos resolver un problema complejo, una buena estrategia consiste en fragmentarlo en pequeñas partes y afrontarlas individualmente. De esta manera, lo que en principio nos parecía una montaña, se convertirá en una sucesión de pequeñas colinas.
Hay que analizar bien lo que estamos aprendiendo, ver qué dificultades entraña, qué patrones pueden ser comunes y a qué otra cosa que ya hemos aprendido se parece, para atacarlo con tácticas  que ya dominamos.

12. Empatía y neuronas espejo
Hemos mencionado en otras ocasiones la importancia de nuestras neuronas espejo a la hora de tener empatía, de ponernos en los zapatos de otra persona y sentir lo mismo que siente.
Desde que somos muy pequeños aprendemos por imitación. Cuando vemos a alguien realizar una acción, nuestras neuronas espejo se activan incluso aunque no hagamos el movimiento, como si imitásemos imaginariamente el movimiento.
Nuestro juego de neuronas espejo tiene cada vez más relevancia entre la comunidad científica y puede que llegue el día en que sepamos como entrenarlas y maximizar sus capacidades.

13. Cafeína y Glucosa
La combinación de glucosa y cafeína mejora tanto el aprendizaje como la memoria verbal. Así que queda demostrado que la tradición de tomar un cafecito es un muy buen complemento para nuestro aprendizaje.

13+1.  El Efecto Pigmalión
Cuanto mejores expectativas sobre lo que queremos conseguir tengan los demás sobre nosotros  o incluso nosotros mismos, más fácilmente conseguiremos nuestros objetivos.
Tenemos que ponernos el listón un poco más alto de lo que hacemos normalmente y rodearnos de gente que confíe en nosotros. De esta manera, el éxito en cada aprendizaje estará asegurado.

¡Qué estés bien!!!


¿NECESITAS ENERGIA?

Ladrones de energía...


Hay personas que se sienten cansadas y agotadas, y al mismo tiempo dicen que no han hecho gran cosa durante el día y que no encuentran motivos para sentirse así.

Sin embargo, al repasar su actividad comprueban que esto no es del todo cierto.
Lo que ocurre es que estas personas tienen poca capacidad de ponerse en contacto consigo mismas.

Su forma de vida no les permite darse cuenta de que están tensas, y lo peor es que esta tensión se mantiene a costa de invertir grandes cantidades de energía. 
 
Desear, querer y ponerse manos a la obra es un buen antídoto contra esa zona de confort que tan sutilmente nos atrapa y pretende evitar que crezcamos y avancemos. A continuación enlistamos 10 buenos hábitos de vida que te ayudaran a enfrentar con eficiencia  el desgaste de energía emocional y lograr equilibrar tu balance de BIENESTAR :


1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un cubo para echar su basura, procura que no sea en tu mente.     

2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.   

3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio. 

4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas. 

5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.

6- Tira, recoge y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.    

7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.     

8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.      

9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.  

10- Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.


Que tus circunstancias y entorno no alteren la paz que necesitas para seguir tu camino. En tu viaje tiene que haber maestros, aliados y enemigos, Todos ellos son imprescindibles para que te conviertas en quien realmente quieres Ser.

¡Qué estés bien!!!

martes, 21 de mayo de 2019

CONOCE TU CIRCULO HABITUAL


Señales de que estás en mala compañía…
 
Una gran parte de la persona que llegas a ser en la vida tiene que ver con quienes te rodean. A veces la suerte controla quien entra a tu vida, pero finalmente eres tú el que decide a quién dejas quedarse.
Aquí van algunas señales que indican que podrías estar en presencia de mala compañía.
1. Solamente tienen tiempo para ti cuando es conveniente para ellos.
Es obvio, pero cualquier relación sin una interacción y comunicación regular va a tener problemas especialmente cuando hay falta de compromiso.
No desperdicies tu tiempo con quienes sólo te quieren cerca cuando es conveniente para ellos. Jamás debes forzar a alguien a hacer espacio en su vida para ti, si esa persona realmente se preocupa por ti estará feliz de crear esas instancias.
Estar en una relación con alguien que pasa por alto lo que tú vales no es lealtad, es estupidez. Nunca ruegues por atención. Tú sabes cuánto vales.
2. Ocupan tu pasado en tu contra
Algunas personas se rehúsan a aceptar que ya no eres quien solías ser. En el pasado te has equivocado y has aprendido de ello. Quizás esas personas no son capaces de enfrentar el hecho de que has crecido y has continuado con tu vida, así que tratan de enrostrarte quien solías ser o qué solías hacer. No fomentes ese comportamiento teniendo en cuenta su actitud negativa. Sigue adelante.
Aferrarse al pasado es una pérdida de energía y no contribuye en nada a crear un mejor presente. Si alguien continuamente te juzga por tu pasado y lo usa en contra de ti, deberías considerar dejar a esa persona atrás. 
3. Te sientes atrapado.
Las relaciones saludables mantienen las puertas y ventanas abiertas. Las relaciones prosperan en este tipo de medio ambiente sin restricciones. Puedes ir y venir como desees, pero tú eliges permanecer, porque ahí es donde quieres estar. Si quieres ser parte de la vida de alguien, ni todas las ventanas o puertas del mundo harán que sientas deseos de irte. Si alguien las ha cerrado en un esfuerzo por atraparte en algo de lo que no quieres formar parte, es tiempo de encontrar la fuerza y echar abajo la puerta.
4. Desacreditan tus sueños y habilidades.
Si permites que otros definan tus sueños y habilidades, les estás permitiendo que te detengan. Lo que eres capaz de lograr no está en función de lo que otras personas piensen que es posible para ti. Lo que eres capaz de lograr depende de que decidas hacer con tu tiempo y energía.
5. Te han mentido más de una vez.
El amor es un verbo no un sustantivo. El amor no se limita solo a sentimientos de pasión y romance entre enamorados; también es un comportamiento entre amigos y familia. Si alguien te miente, junto con eso te está faltando el respeto a ti y a la relación que mantienen. Cuando mantienes como amigo a alguien que es un mentiroso crónico, otorgándole una y otra oportunidad para confiar en él, tienes mucho en común con esta persona… ¡Ambos mienten y demuestran poco amor hacia tu persona!
6. Te impregnan de negatividad.
La gente negativa que está en tu vida no se comporta negativamente solamente contigo, sino con quien sea que interactúen. Lo que dicen y lo que hacen es una proyección de ellos mismos, de sus problemas personales.
Es importante recordarlo para no tomar a pecho nada de lo que estas personas digan o hagan. Aunque no tienes control sobre las actitudes de estas personas, tienes el control de elegir cómo te afecten. Solo tú puedes impedir que estas acciones o palabras venenosas invadan tu corazón.
Las cosas positivas ocurren cuando tomas distancia de la gente negativa. Hacer esto no significa que los odies, simplemente significa que te respetas a ti mismo.
7. Envidian en exceso lo que tienes.
Un poco de envidia esta OK, pero cuando alguien es excesivamente envidioso de lo que tienes, existe una gran probabilidad de que quieran arrebatártelo.
La envidia excesiva no te indica cuánto alguien te admira, más bien, indica cuán poco se quiere a sí mismo. Si puedes, trata de subirles el ánimo pero ten cuidado de que aquello no termine bajándote el ánimo a ti. Muchas veces no importa cuánto amor, promesas o pruebas entregues…Nada va a ser suficiente para hacerlos sentir mejor. Después de todo, la felicidad es un trabajo personal.
8. Te motivan a ser sentencioso y odioso.
Ningún ser humano es superior. No hay creencias, razas, tamaños o formas que sean inferiores. Los juicios colectivos sobre otros son un error.
Si juzgas a otros por su color de piel, o por su figura o apariencia te perderás TODO lo que ellos son en realidad. Es increíble la calidad de personas de quienes aprenderás y conocerás en este mundo si simplemente ignoras el hecho de que mucha gente no se viste o vive de la manera que tú lo haces.
Quienes te incitan a juzgar u odiar a otros deben ser evitados a toda costa.
9. Quieren que seas alguien que no eres.
Pasa tiempo con gente que te ve tal como eres, y no, como ellos quisieran que fueras. Pasa más tiempo con aquellos que verdaderamente te conocen, aman y respetan.
Si alguien espera que seas quien no eres, da un paso al lado. Es más sabio perder una relación siendo quien eres, que mantenerla actuando como alguien que no eres. Es más simple curar un corazón roto y conocer a alguien nuevo, que perder tu propia identidad. Es más simple llenar un espacio vacío en tu vida de alguien que solía estar ahí, que llenar ese espacio que solía ocupar tu verdadero YO.

Ahora que lo entendiste...

"Felicidades si has llorado a mares y te has hecho una playa donde ahora tomas el sol. Si dejaste tus mariposas encima de la mesa y dijiste: Haz con ellas lo que quieras, ahora la que vuela soy yo. Felicidades si dejaste de creer y empezaste a sentir. Te aplaudo, lo de sentir se está perdiendo. Si abandonaste la manía de suponer y te aficionaste a preguntar a sabiendas que las respuestas podían doler. Felicidades si los aires de grandeza del que tienes al lado no te despeinan. Felicidades si has aprendido que para clase, la de la sencillez. Si has aprendido que no hay nada más íntimo que desnudarse con la ropa puesta. Nada.
Felicidades si elegiste el camino correcto y no es fácil. Si te cansaste de seguir la línea de puntos y te sacaste de la manga un dibujo a colores. Felicidades si tienes la lengua muy larga y la frente muy alta: no hay límites si el cielo es el lienzo. Felicidades si te dieron un golpe bajo y estuviste a la altura, si te has caído y te has reventado las rodillas. De momentos rotos nacen instintos y distintos gritos de guerra que te hacen ir ganando batallas. Felicidades si el fuego te quemó por poner la mano donde no debías y por quien no debías. Confiar es de valientes, no quemarse de cobardes.
Felicidades si tus principios son fuertes e inamovibles y decides cambiar el final a tu antojo. Es tu historia, no un dictado. Felicidades si la vida te ha enseñado a leer en las miradas. Hay miradas que son acuses de recibo y otras, hojas de reclamación. Y otras, refugio y abrigo. Felicidades si te cerraron las puertas y abriste los ojos y la mente y una ventana al infinito. Felicidades si ya no cuentas lo que resta. Si con los restos del naufragio construiste un museo y colgaste el cartel: Me reservo el derecho de admisión.

¡Qué estés bien!!!




viernes, 26 de abril de 2019

LO MUCHO QUE TENEMOS

TESOROS ESENCIALES

Vivimos en una sociedad que se mantiene sobre las normas del consumo.
Nos impulsan a adquirir toda clase de productos sin importar si los necesitamos o no.
Nos dejamos llevar por las modas, por el último modelo en tecnología, los nuevos avances estéticos, etc.
Es verdad que nos bombardean con mensajes publicitarios más o menos evidentes, pero no es menos cierto que en nuestra naturaleza está la competitividad, el deseo de tener lo que tiene el vecino o poder presumir de lo último que hemos adquirido.
No somos conscientes de que esta carrera por consumir nos sume en un estado ansioso, puesto que lo más nuevo, un instante más tarde ya se ha quedado obsoleto. De eso ya se encargan los productores para que la máquina no pare.

El placer de adquirir o consumir es efímero, necesita ser renovado constantemente.

Muchas veces tenemos todo lo que en realidad necesitamos para sentirnos bien y a gusto con la vida, pero no somos capaces de reconocerlo. Pareciera que tener una larga lista de cosas que deseamos adquirir o poseer nos impide ver todos los aspectos positivos con los que contamos. Generalmente tenemos nuestra atención fija en lo que deseamos alcanzar con la intención de completar nuestro bienestar.
Exageramos y comenzamos a perseguir nuestros objetivos obsesivamente, sin darnos cuenta de que en esa especie de carrera alocada se nos pasan los días y se nos acorta la vida. Perdemos la posibilidad de disfrutar, nos agotamos, nos sentimos vacíos y frustrados al no poder conseguir nuestras metas materiales. 

¿Te has preguntado alguna vez si lo que buscas con tanta desesperación va a mejorar realmente tu condición de vida o la de los tuyos?
 Porque pudiera ser que estés atrapado en la búsqueda de molinos de viento, mientras se desvanecen tus relaciones personales y los afectos familiares. 
 La ambición desmedida, las metas equivocadas, pueden llevarte a perder todos esos tesoros esenciales que están ahí a tu lado sin que te des cuenta. 
Hay una frase popular que dice: “Nadie sabe el valor de lo que tiene hasta que lo pierde”. No dejes pasar esta maravillosa oportunidad para valorar y apreciar todas las cosas maravillosas que le dan calidad a nuestros días.

Recordemos que en la posibilidad de simplificar nuestra lista de necesidades se esconde la probabilidad de sentirnos plenos y realizados más fácilmente. La costumbre, muchas veces, atenta contra nuestra capacidad de observar y resaltar la belleza, la utilidad, lo positivo y lo extraordinario que resultan algunos elementos presentes en lo cotidiano.

Levántate cada día con la mirada interior limpia para ver más allá de las apariencias y los prejuicios, el escenario en el que se desarrollará tu día. 
Busca siempre el aspecto positivo y minimiza lo negativo, llénate de espontaneidad y capacidad para sorprenderte, así descubrirás que tu vida es una maravillosa aventura llena de elementos y matices mágicos.

¿Cómo identificarlos?
 l.- Revisa uno a uno tus objetivos de vida y analiza objetivamente si en verdad son necesarios para tu felicidad.
 2.-Haz una lista con las cosas que verdaderamente deseas alcanzar
 3,-Pregúntate y escribe qué puedes hacer para conseguirlas
 4.- No te desesperes y mantente entusiasta y perseverante en tu empeño
 5.-Establece un equilibrio entre el tiempo que vas a invertir en la consecución de tus metas materiales  y el tiempo para disfrutar de tu crecimiento personal, de tu familia y amigos.

Que el esfuerzo por conseguir tu meta no te impida disfrutar de todo lo que te ofrece la vida cada día  en lo cotidiano.El valor de las personas está en aquello que permanece, que crece, que no pasa de moda.

¡Qué estés bien!!!


ESTRÉS Y ANSIEDAD

CONOCIENDO SUS REPERCUSIONES...
La ansiedad puede medirse a través de tres sistemas:

  • Cognitivo (pensamientos)
  • Fisiológico (tensión muscular, tasa cardíaca, conductancia de la piel y tasa respiratoria)
  • Conductual (comportamientos)
El estrés es el conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción. En tiempos remotos el hombre primitivo, ante estas respuestas se preparaba para la lucha o huída. El problema actual es que estas respuestas son automáticas y ocurren en el hombre civilizado con una diferencia fundamental: se producen los mismos cambios fisiológicos, pero con una inhibición o socialización de la respuesta agresiva. Los órganos viscerales (cardiovasculares, gastrointestinales, respiratorios, etc.) sufren el impacto, al no ocurrir una adecuada descarga motora del sistema músculo-esquelético. Esto se da cuando las demandas del entorno psico-social son excesivas, intensas y/o prolongadas, superando la capacidad de resistencia y adaptación del organismo, y llegando al DISTRES o mal estrés. Cuando a una persona se le hace sobrepasar el punto óptimo de la curva de rendimiento-activación, comienza un descenso de sus respuestas hasta llegar al fracaso adaptativo.        

Durante este período de descenso de rendimiento la persona se siente ansiosa, irritable, con insomnio, con alteraciones del estado de ánimo, y disminución del rendimiento psico-físico y del apetito, se siente cansado desde la mañana.

Los síntomas que podemos sentir cuando estamos muy ansiosos son:

A nivel fisiológico:
  • Contracturas musculares: en la columna vertebrar, en los hombros, en el cuello, nuca y mandíbula; si la tensión es muy intensa puede extenderse al resto del cuerpo.
  • Taquicardia: sentir los latidos del corazón más fuerte que lo habitual.
  • Dolor precordial: dolor en el pecho; si la tensión es muy intensa y de larga data puede llevar a problemas en el sistema cardiovascular.
  • Problemas gastrointestinales: contispación, diarrea, dolores en la boca del estómago o en el abdomen y sensación de hinchazón en el abdomen; si la tensión es muy intensa y de larga data puede ocasionar problemas crónicos.
  • Dolor de cabeza.
  • Mareos y sensación de inestabilidad.
  • Problemas respiratorios: intensifica las crisis asmáticas.
  • Problemas dermatológicos: causar o agravar problemas en la piel, como por ejemplo: alergias.
A nivel cognitivo:
  • Sentirse emocionalmente ansioso y/o deprimido: pensamientos que conducen a estar preocupado, tensionado y vislumbrando un porvenir no del todo bueno.
  • Sentirse mal consigo mismo e inútil por no poder resolver problemas cotidianos.
  • Tener pensamientos perturbadores y desorganización en el razonamiento.
  • Miedos.
  • Angustia.
  • Sensación de estar perturbado o de estar volviéndose loco.
A nivel conductual:
  • Cambios en el carácter.
  • Irritabilidad.
  • Cambios en las actividades de rutina diaria.
Es importante tener presente que no es necesario que en usted se manifiesten todos los síntomas enumerados en esta lista, ya que ésta trata de abarcar lo que le sucede a la mayoría de las personas.      

Si usted siente algunos de estos síntomas, lo primero que debe hacer es estudiar su frecuencia e intensidad mediante un registro cotidiano de cuando le sucede. En el caso de que varíen en frecuencia e intensidad dependiendo de las circunstancias que vive y de su estado de ánimo; es muy probable que necesite ayuda para aprender a relajarse.     
Lo primero que puede ir haciendo, mientras se contacta con un psicólogo, es realizar actividades de ocio que le resulten placenteras.

Consejos útiles
- Bajar el ritmo respiratorio; en situaciones de estrés la respiración se vuelve más alta y rápida.
- Escuchar música que lleve a nuestra mente a estados emocionales placenteros.
- Hacer ejercicio físico.
- Realizar actividades creativas.
- Dedicar tiempo a charlas con amigos.
- Masajes y caricias generan estados de relajación.
- En algunos momentos del día, levantarse de la silla y hacer movimientos para disminuir la tensión acumulada.
- Ver la foto de un ser querido.
- Estar en ambientes que nos contacten con luz natural.
- Sentirnos bien con nosotros mismos. Un modo de poder construir esta sensación es realizar una anotación todos los días con tres cosas positivas que hayamos realizado durante la jornada. Luego, ampliarla cada día y leerla varias veces en el día o cuando necesitemos darnos una inyección de ánimo.
- Hacer las anotaciones anteriores en momento de estrés también ayuda a llevar la atención a estímulos placenteros.

 Estar atentos cada día para generar espacios en donde la cordialidad sea una regla a cumplir.
¡Qué estés bien!!!